Relación de pareja

Temores y dudas al convertirte en mamá, depresión posparto, etc.

Relación de pareja

Notapor Lilitus » Mar Abr 22, 2014 11:33 am

Hola, les cuento un poquito mi situación, quizás alguien por acá está teniendo el mismo problema y me puede ayudar…Hace mucho tiempo que estoy en pareja (14 años). Tenemos un bebé hermoso de 6 meses. Desde que nació mi bebé mi vida se volcó totalmente a él, ya volví a trabajar, pero cundo salgo no me separo de mi bebé un segundo. Es más, no retomé mis clases de gimnasia (a las que iba solo 2 veces por semana) porque no me dan ganas de volver a dejarlo después del trabajo. Sé que me haría muy bien salir, pero por ahora quiero despegarme del bebé!
La cuestión es que la vida de mi marido no cambió en nada! El sigue yendo y viniendo igual que siempre…En su trabajo tiene horarios rotativos, así que él cuida al bebé mientras yo trabajo por unas horas (después mi mamá). Eso implica que algunas semanas duerma muy poco tiempo (porque mi bebote no es de dormir mucho :S). Pero cuando estoy yo, se desliga por completo. Mientras estoy yo no lo cambia, no lo baña, nada! Es más, el sábado pasado le pedí que lo secara así me podía bañar yo y me dijo que no porque “quería estar un rato sin hacer nada”. Qué calentura que me agarré! Lo único que hago para mi es por lo menos 1 vez por semana bañarme tranquila y DEPILARME! Y él me dice que quiere estar sin hacer nada! Saben las veces que me ha dicho que no lo puede tener porque tiene sueño? Ok, duerme 3hs por día a veces, pero para ir a jugar al fútbol nunca tiene sueño! Tres veces por semana se lo deja a mi suegra por 2 hs para ir a practicar. Y si en lugar de dejárselo duerme? Pero no…
Yo la verdad es que estoy muy confundida…Por un lado me siento culpable porque ciertamente duerme poco (aunque cuando yo vuelvo de trabajar duerme siesta) y porque yo ya no le doy la misma bola que antes. Pero me da tanta bronca que sea así con su bebé! Conste que buscarlo fue una decisión mutua! Les juro que a veces me dan ganas de mandarlo a la mi*****, pero después pienso que no sería justo para mi bebé! No sé, él siempre fue muy de hacer la suya y a mi no me molestaba, no soy de las personas que necesitan estar las 24hs con su pareja. Pero ahora con un hijo, sus prioridades debería haber cambiado, no?
Bueno, me extendí bastante, espero que se entienda lo que me pasa. Y si me tienen que decir que estoy loca y súper hormonal díganmelo! Necesito opiniones!!!
Muchas gracias!!
Lilitus
 
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Re: Relación de pareja

Notapor NanD » Mié Abr 23, 2014 11:58 am

Hola!! A mí personalmente me parece que es normal lo que les pasa a los dos, es un cambio muy grande un hijo y todos lo tomamos distinto. Deberían tomarse un rato para charlar bien lo que les pasa, cuál era su expectativa, cómo se sienten ahora, cómo les gustaría que fueran las cosas...
Por otra parte, no tenés alguna amiga, hermana, prima? Mi hermana los sábados pasa la tarde con las amigas y entre todas se cuidan los bebés, cada una tiene su ratito para sí misma, toman mate... qué se yo, para algunas cosas nos entendemos mejor entre mujeres.
Y quedate tranquila que no estás loca y hormonal sí por suerte, las hormonas que la naturaleza nos manda para que cuidemos bien a nuestros bebés!!!!
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Re: Relación de pareja

Notapor aunsueño » Vie Ago 29, 2014 9:52 am

Lilitus, a mi me pasa igual!! Me salta con "uh no, ahora no, quiero un rato para despejarme (del trabajo, y como yo laburo poco, no entiende que criar un hijo es un laburo)
Ehm, a mi lo que me esta funcionando (mi bebe ya tiene 10 meses y llevo ese tiempo probando tecnicas jajaja) es dejarle las bolis cuadradas!! jajaja
A la madrugada, cada tanto despertarlo y decirle que lleva horas el nene sin dormir y que yo no doy masssssss!! Asique que se quede el un ratito con el nene.
Cuando se hace caca, y el esta en casa, pedirle que me ayude (se hecha en la cama cual cerdo a mirar como lo cambio grrrrrrr) y me contesta "pero cuando yo no estoy como haces?" " ah, pero ahora estas y me ayuda mucho que lo distraigas pq no se queda quieto"
Para cocinarle a la noche que esta el, le pido que me lo tenga el y que me dice? "y al mediodia como haces?" "ay amor, es que al mediodia esta mas descansado, entonces se porta mejor, ahora ya esta aburrido de toda la tarde y hay que jugarle"
Es un garron, pero de a poco va ayudando mas!
Lo peor es que se que lo ama con toda su alma, pero algunos chips paternos vienen medio fallados!! En mi marido estoy segura que no lo hace con mala voluntad, pero claro, lo ve un rato al dia, y como el bebe tambien lo ve poco, con el se porta de 10, los quilombos me los hace a mi y yo estoy agotada.
Entonces se piensa que el nene es un santo que esta todo el dia sentadito en el mismo lugar sin moverse, que no hace caca, que no come, etc!
jajjajaja paciencia!!
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Re: Relación de pareja

Notapor Noelia85 » Vie Ago 29, 2014 10:29 pm

Lilitus escribió:Hola, les cuento un poquito mi situación, quizás alguien por acá está teniendo el mismo problema y me puede ayudar…Hace mucho tiempo que estoy en pareja (14 años). Tenemos un bebé hermoso de 6 meses. Desde que nació mi bebé mi vida se volcó totalmente a él, ya volví a trabajar, pero cundo salgo no me separo de mi bebé un segundo. Es más, no retomé mis clases de gimnasia (a las que iba solo 2 veces por semana) porque no me dan ganas de volver a dejarlo después del trabajo. Sé que me haría muy bien salir, pero por ahora quiero despegarme del bebé!
La cuestión es que la vida de mi marido no cambió en nada! El sigue yendo y viniendo igual que siempre…En su trabajo tiene horarios rotativos, así que él cuida al bebé mientras yo trabajo por unas horas (después mi mamá). Eso implica que algunas semanas duerma muy poco tiempo (porque mi bebote no es de dormir mucho :S). Pero cuando estoy yo, se desliga por completo. Mientras estoy yo no lo cambia, no lo baña, nada! Es más, el sábado pasado le pedí que lo secara así me podía bañar yo y me dijo que no porque “quería estar un rato sin hacer nada”. Qué calentura que me agarré! Lo único que hago para mi es por lo menos 1 vez por semana bañarme tranquila y DEPILARME! Y él me dice que quiere estar sin hacer nada! Saben las veces que me ha dicho que no lo puede tener porque tiene sueño? Ok, duerme 3hs por día a veces, pero para ir a jugar al fútbol nunca tiene sueño! Tres veces por semana se lo deja a mi suegra por 2 hs para ir a practicar. Y si en lugar de dejárselo duerme? Pero no…
Yo la verdad es que estoy muy confundida…Por un lado me siento culpable porque ciertamente duerme poco (aunque cuando yo vuelvo de trabajar duerme siesta) y porque yo ya no le doy la misma bola que antes. Pero me da tanta bronca que sea así con su bebé! Conste que buscarlo fue una decisión mutua! Les juro que a veces me dan ganas de mandarlo a la mi*****, pero después pienso que no sería justo para mi bebé! No sé, él siempre fue muy de hacer la suya y a mi no me molestaba, no soy de las personas que necesitan estar las 24hs con su pareja. Pero ahora con un hijo, sus prioridades debería haber cambiado, no?
Bueno, me extendí bastante, espero que se entienda lo que me pasa. Y si me tienen que decir que estoy loca y súper hormonal díganmelo! Necesito opiniones!!!
Muchas gracias!!



hola lilitus, Te pego tres artículos distintos que te pueden ayudar a comprender lo que sucede...son de Laura Gutman

Mitos, mentiras y supuestos de la vida en pareja
No pretendo hablar sobre el amor romántico, porque los poetas y sacerdotes de todas las culturas en todos los tiempos lo han descrito. Pero sí diré algo sobre el amor en la pareja: Actualmente suponemos que la vida en pareja es algo favorable, y estamos condicionados para encontrar al príncipe azul o a la princesa rosa. Habitualmente, ese “encuentro” sucede cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. En seguida interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de seguridad. Las mujeres buscamos protección, sobre todo si creemos que en el futuro tendremos hijos. Los hombres buscamos suavidad y amparo. Y así firmamos contratos titulados “amor para siempre” con letra brillante seguidos de varias páginas con letra chica que no leemos porque estamos muy ocupados haciendo el amor. Luego, más tarde, nacen los hijos. En consecuencia la fuerte atracción sexual, como mínimo, se modifica, por no decir algo más contundente. Desaparece “eso” que nos tenía tan “enamorados”. Entonces empieza un período de reclamos mientras revisamos el contrato original, constatando todo aquello que hemos firmado de puño y letra. En esa letra chica figuran los hijos de matrimonios anteriores, los ex cónyuges con sus propias exigencias del pasado, las familias ascendentes con sus diferencias culturales o ideológicas, el mal humor de nuestro cónyuge, la debilidad, los malos hábitos, la pereza, la adicción al trabajo, las enfermedades, la incapacidad para generar dinero, la inestabilidad, el olor a cigarrillos y todos los pecados que parecen multiplicarse y manifestarse en ese individuo que duerme en nuestra cama. Creemos que la culpa es del otro, claro. Y que todo se solucionaría si el otro hiciera eso que nosotros queremos que haga. ¿Qué pasó? Pasó que “antes” tampoco hubo amor. Tal vez hubo deseo. Miedo. Necesidad de resguardo. Necesidad de compañía. Necesidad de crear una ilusión. Hubo necesidades a granel. Es decir, hemos utilizado al otro para satisfacer necesidades primarias. Pero resulta que el amor es otra cosa. El amor es ofrecer y poner a disposición todo lo que el otro necesita o desea. El amor sólo pretende complacer. El amor es altruismo puro. El amor ama. Nada más. No pretende nada para sí.

Por eso, si tenemos muchas quejas con relación a nuestro partenaire, primero observemos si alguna vez lo hemos amado. Luego decidamos si estamos dispuestos a empezar a amarlo, a partir de hoy.


En lugar de tribu hay sólo un padre

Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.

Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.


La familia nuclear

Los individuos nos emparejamos cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. Cuando sucede, interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de familia. Luego, más tarde, nacen los hijos.

Entonces los padres desviamos hacia ellos toda nuestra capacidad dadora. En ese momento aparecen nuestras limitaciones y la poca costumbre que tenemos de estar al servicio del otro. Por eso exigimos a nuestro partenaire que nos resuelva los problemas, y que sea alguien diferente de quien verdaderamente es.

¿Qué hacer? En primer lugar, comprender que hemos armado una familia, pero que la familia en sí misma no es garantía de amor ni de comprensión. La llegada de los hijos puede haber sido deseada. Pero si no hemos conversado honestamente sobre lo que cada uno puede ofrecer a favor del otro, la rutina puede ser muy dura de sobrellevar. Además, tendremos que sincerarnos y darnos cuenta que en nombre del amor, pretendemos sostener un sistema de familia donde deberíamos amarnos, pero en verdad estamos agotados de rabia y desencanto. Respondemos a mandatos de lo que debería ser pero no es. Aumentamos las exigencias hacia nuestro/a partenaire, suponiendo que una sola persona debería colmar la inmensidad de agujeros afectivos que arrastramos desde tiempos remotos. También creemos que los cuidados y la atención que los niños requieren, deberían ser cubiertos por nuestra pareja dentro de las modalidades que hemos fantaseado que son las correctas. En fin, todo esto es un gran malentendido. Porque pretendemos sostener una familia en función de una ilusión colectiva, en lugar de preguntarnos -cada uno de nosotros- con quién queremos compartir la vida, bajo qué acuerdos, en función de qué expectativas, cómo queremos que circule el dinero o el intercambio sexual.

Hay muchísimas maneras posibles de vivir la vida. Y todas son buenas mientras estén alineadas con el corazón de cada individuo, y en franco acuerdo con las expectativas del otro. Las dificultades aparecen cuando permanecemos encerrados en modalidades represivas, suponiendo que dentro de la familia tiene que circular toda la energía -económica, sexual, afectiva- en lugar de ser honestos con nosotros mismos.

La familia nuclear: mamá, papá y niños como estructura cerrada, puede ser suficientemente buena para producir y acumular dinero. Pero no es tan favorable para el intercambio afectivo, sobre todo cuando se convierte en una prisión afectiva cargada de prohibiciones. La familia nuclear no es en sí misma buena o mala. Es una organización posible. Pero si no estamos satisfechos, si nos sentimos infelices o si algún miembro de nuestra familia manifiesta su disconformidad, vale la pena revisar todos los acuerdos. No tiene por qué ser de una determinada manera. Puede ser de cualquier manera, mientras sea favorable para todos.

¿Acaso hay que romper la familia? ¿divorciarse? ¿irse? No. La familia es un campo de proyección. Todo lo que sucede, nos pertenece y hemos contribuido a que se manifieste. Por eso, la infelicidad o el sufrimiento nos permitirán revisar qué hemos construido, con qué nivel de madurez hemos encarado los vínculos, qué cuota de libertad asumimos y qué podemos hacer a partir de ahora.



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Re: Relación de pareja

Notapor Noelia85 » Vie Ago 29, 2014 10:29 pm

Lilitus escribió:Hola, les cuento un poquito mi situación, quizás alguien por acá está teniendo el mismo problema y me puede ayudar…Hace mucho tiempo que estoy en pareja (14 años). Tenemos un bebé hermoso de 6 meses. Desde que nació mi bebé mi vida se volcó totalmente a él, ya volví a trabajar, pero cundo salgo no me separo de mi bebé un segundo. Es más, no retomé mis clases de gimnasia (a las que iba solo 2 veces por semana) porque no me dan ganas de volver a dejarlo después del trabajo. Sé que me haría muy bien salir, pero por ahora quiero despegarme del bebé!
La cuestión es que la vida de mi marido no cambió en nada! El sigue yendo y viniendo igual que siempre…En su trabajo tiene horarios rotativos, así que él cuida al bebé mientras yo trabajo por unas horas (después mi mamá). Eso implica que algunas semanas duerma muy poco tiempo (porque mi bebote no es de dormir mucho :S). Pero cuando estoy yo, se desliga por completo. Mientras estoy yo no lo cambia, no lo baña, nada! Es más, el sábado pasado le pedí que lo secara así me podía bañar yo y me dijo que no porque “quería estar un rato sin hacer nada”. Qué calentura que me agarré! Lo único que hago para mi es por lo menos 1 vez por semana bañarme tranquila y DEPILARME! Y él me dice que quiere estar sin hacer nada! Saben las veces que me ha dicho que no lo puede tener porque tiene sueño? Ok, duerme 3hs por día a veces, pero para ir a jugar al fútbol nunca tiene sueño! Tres veces por semana se lo deja a mi suegra por 2 hs para ir a practicar. Y si en lugar de dejárselo duerme? Pero no…
Yo la verdad es que estoy muy confundida…Por un lado me siento culpable porque ciertamente duerme poco (aunque cuando yo vuelvo de trabajar duerme siesta) y porque yo ya no le doy la misma bola que antes. Pero me da tanta bronca que sea así con su bebé! Conste que buscarlo fue una decisión mutua! Les juro que a veces me dan ganas de mandarlo a la mi*****, pero después pienso que no sería justo para mi bebé! No sé, él siempre fue muy de hacer la suya y a mi no me molestaba, no soy de las personas que necesitan estar las 24hs con su pareja. Pero ahora con un hijo, sus prioridades debería haber cambiado, no?
Bueno, me extendí bastante, espero que se entienda lo que me pasa. Y si me tienen que decir que estoy loca y súper hormonal díganmelo! Necesito opiniones!!!
Muchas gracias!!



hola lilitus, Te pego tres artículos distintos que te pueden ayudar a comprender lo que sucede...son de Laura Gutman

Mitos, mentiras y supuestos de la vida en pareja
No pretendo hablar sobre el amor romántico, porque los poetas y sacerdotes de todas las culturas en todos los tiempos lo han descrito. Pero sí diré algo sobre el amor en la pareja: Actualmente suponemos que la vida en pareja es algo favorable, y estamos condicionados para encontrar al príncipe azul o a la princesa rosa. Habitualmente, ese “encuentro” sucede cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. En seguida interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de seguridad. Las mujeres buscamos protección, sobre todo si creemos que en el futuro tendremos hijos. Los hombres buscamos suavidad y amparo. Y así firmamos contratos titulados “amor para siempre” con letra brillante seguidos de varias páginas con letra chica que no leemos porque estamos muy ocupados haciendo el amor. Luego, más tarde, nacen los hijos. En consecuencia la fuerte atracción sexual, como mínimo, se modifica, por no decir algo más contundente. Desaparece “eso” que nos tenía tan “enamorados”. Entonces empieza un período de reclamos mientras revisamos el contrato original, constatando todo aquello que hemos firmado de puño y letra. En esa letra chica figuran los hijos de matrimonios anteriores, los ex cónyuges con sus propias exigencias del pasado, las familias ascendentes con sus diferencias culturales o ideológicas, el mal humor de nuestro cónyuge, la debilidad, los malos hábitos, la pereza, la adicción al trabajo, las enfermedades, la incapacidad para generar dinero, la inestabilidad, el olor a cigarrillos y todos los pecados que parecen multiplicarse y manifestarse en ese individuo que duerme en nuestra cama. Creemos que la culpa es del otro, claro. Y que todo se solucionaría si el otro hiciera eso que nosotros queremos que haga. ¿Qué pasó? Pasó que “antes” tampoco hubo amor. Tal vez hubo deseo. Miedo. Necesidad de resguardo. Necesidad de compañía. Necesidad de crear una ilusión. Hubo necesidades a granel. Es decir, hemos utilizado al otro para satisfacer necesidades primarias. Pero resulta que el amor es otra cosa. El amor es ofrecer y poner a disposición todo lo que el otro necesita o desea. El amor sólo pretende complacer. El amor es altruismo puro. El amor ama. Nada más. No pretende nada para sí.

Por eso, si tenemos muchas quejas con relación a nuestro partenaire, primero observemos si alguna vez lo hemos amado. Luego decidamos si estamos dispuestos a empezar a amarlo, a partir de hoy.


En lugar de tribu hay sólo un padre

Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.

Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.


La familia nuclear

Los individuos nos emparejamos cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. Cuando sucede, interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de familia. Luego, más tarde, nacen los hijos.

Entonces los padres desviamos hacia ellos toda nuestra capacidad dadora. En ese momento aparecen nuestras limitaciones y la poca costumbre que tenemos de estar al servicio del otro. Por eso exigimos a nuestro partenaire que nos resuelva los problemas, y que sea alguien diferente de quien verdaderamente es.

¿Qué hacer? En primer lugar, comprender que hemos armado una familia, pero que la familia en sí misma no es garantía de amor ni de comprensión. La llegada de los hijos puede haber sido deseada. Pero si no hemos conversado honestamente sobre lo que cada uno puede ofrecer a favor del otro, la rutina puede ser muy dura de sobrellevar. Además, tendremos que sincerarnos y darnos cuenta que en nombre del amor, pretendemos sostener un sistema de familia donde deberíamos amarnos, pero en verdad estamos agotados de rabia y desencanto. Respondemos a mandatos de lo que debería ser pero no es. Aumentamos las exigencias hacia nuestro/a partenaire, suponiendo que una sola persona debería colmar la inmensidad de agujeros afectivos que arrastramos desde tiempos remotos. También creemos que los cuidados y la atención que los niños requieren, deberían ser cubiertos por nuestra pareja dentro de las modalidades que hemos fantaseado que son las correctas. En fin, todo esto es un gran malentendido. Porque pretendemos sostener una familia en función de una ilusión colectiva, en lugar de preguntarnos -cada uno de nosotros- con quién queremos compartir la vida, bajo qué acuerdos, en función de qué expectativas, cómo queremos que circule el dinero o el intercambio sexual.

Hay muchísimas maneras posibles de vivir la vida. Y todas son buenas mientras estén alineadas con el corazón de cada individuo, y en franco acuerdo con las expectativas del otro. Las dificultades aparecen cuando permanecemos encerrados en modalidades represivas, suponiendo que dentro de la familia tiene que circular toda la energía -económica, sexual, afectiva- en lugar de ser honestos con nosotros mismos.

La familia nuclear: mamá, papá y niños como estructura cerrada, puede ser suficientemente buena para producir y acumular dinero. Pero no es tan favorable para el intercambio afectivo, sobre todo cuando se convierte en una prisión afectiva cargada de prohibiciones. La familia nuclear no es en sí misma buena o mala. Es una organización posible. Pero si no estamos satisfechos, si nos sentimos infelices o si algún miembro de nuestra familia manifiesta su disconformidad, vale la pena revisar todos los acuerdos. No tiene por qué ser de una determinada manera. Puede ser de cualquier manera, mientras sea favorable para todos.

¿Acaso hay que romper la familia? ¿divorciarse? ¿irse? No. La familia es un campo de proyección. Todo lo que sucede, nos pertenece y hemos contribuido a que se manifieste. Por eso, la infelicidad o el sufrimiento nos permitirán revisar qué hemos construido, con qué nivel de madurez hemos encarado los vínculos, qué cuota de libertad asumimos y qué podemos hacer a partir de ahora.



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Re: Relación de pareja

Notapor alemw19 » Mar Dic 17, 2019 12:41 pm

Hola Noelia!

Muchas gracias por compartir con nosotras. Primero que nada, quiero decirte que lo que te pasa es 100% normal. Creo que muchas aquí hemos pasado por lo mismo.
También, siento que te ayudaría encontrar a alguien que pudiera cuidar a los bébés aunque sea 1 vez por semana.
Una de mis amigas, consiguió una chica de universidad que ofrece servicio de guardería los sábados por la tarde. No cobra mucho y es una chica responsable. De esta forma, mi amiga y su esposo tienen tiempo para distraerse y hablar sobre sus problemas.

Espero que te sea de ayuda, saludos.
Yo solo sé que no sé nada
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